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Es lo más propio de la comunidad creyente. Al cristiano la fiesta le sale de
dentro. El domingo queremos que sea una celebración ilusionante. Crear una
comunidad que celebra, no sólo que cumple. Las fiestas litúrgicas, las
grandes celebraciones de nuestra fe son con frecuencia ocasión para el
encuentro festivo que prolonga la celebración en el encuentro, en el diálogo
de amigos, en el intercambio de noticias.
Las fiestas patronales son ocasión para ofrecer un servicio a la esperanza.
Los hijos del pueblo, los devotos de la Patrona vienen desde las ciudades a
donde emigraron por razones diferentes. Aquí estrenan alegría y actualizan
la fe de los mayores. |