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Si visitas estas comunidades, encontrarás dos realidades sociales bastante
bien diferenciadas, que se ubican en dos zonas.
Una zona presenta una tipología común con otras poblaciones del perímetro de
la ciudad de Burgos. Son poblaciones en crecimiento demográfico, con el
fenómeno de las nuevas urbanizaciones, que pastoralmente son un reto, porque
lo son socialmente. Las encontramos en dos de nuestras Unidades:
Quintanadueñas, en la Unidad de la Virgen de la Cuadra, crece a impulsos del
vecino polígono industrial, que la une con la ciudad. En la Unidad del
Ubierna se nota con más fuerza este fenómeno. Las poblaciones que están a lo
largo de la carretera N-623-627: Quintanilla Vivar, Villarmero, Sotragero,
Vivar del Cid, Sotopalacios, Quintanaortuño y Ubierna todas tienen en común
el fenómeno de los adosados. El hecho de las nuevas construcciones sin
llegar a ser urbanizaciones se nota en otros pueblos de esta Unidad el
Ubierna.
En la otra zona, compuesta por más de ciento veinte pueblos, con vida y
tipología agrícola, y más escasamente ganadera, en pequeños núcleos rurales,
con un acusado éxodo estacional durante los duros meses de noviembre a mayo,
viven el resto de nuestras comunidades. Las Unidades de Sedano y de Las
Mercedes y la Vega pertenecen íntegramente a esta zona. La Unidad de la
Virgen de la Cuadra, salvo el núcleo de Quintanadueñas, entra también en
esta característica.
Las comunidades que están en los pequeños núcleos rurales, si miran al
mañana económico y social, tienen más preguntas que respuestas.
Unas y otras, todas sienten en común los retos de la movilidad. Las
comunidades del perímetro de Burgos existen gracias a la movilidad. A las
que están en los pequeños pueblos la movilidad les cambia su imagen con
mucha frecuencia. Durante cinco días de cada semana son pueblos de personas
mayores, la mayoría jubilados. Los pocos niños y los jóvenes salen cada día
a estudiar en poblaciones que están fuera del arciprestazgo. Algunos adultos
trabajan en Burgos o en pequeñas empresas de la zona. En los fines de
semana, mucho más en épocas de vacaciones y de "puentes", la imagen de los
pueblos y los miembros de nuestras comunidades cristianas cambian
notablemente.




Somos conscientes de estos fenómenos. No tenemos soluciones pastorales a
todos los retos que plantean. Comenzamos a dar alguna. |